Rueda de Prensa, Paro Agrario en el Valle del Cauca.

2014/Mayo 08/Cumbre Agraria Departamental.


A tres días de haber iniciado el Paro Agrario en el Valle del Cauca, desde los tres puntos de concentración en el departamento, llegan Campesinos e Indígenas en una multitudinaria movilización a la ciudad de Cali, para dar a conocer la negligencia del  gobierno ante sus exigencias, lo que ha conllevado a retomar acciones de paro a lo largo y ancho del país y la duración de esta jornada en el Valle del Cauca, a esta marcha se sumarán estudiantes, trabajadores, líderes barriales, artistas y demás sectores populares consientes de la justa lucha de nuestros campesinos , campesinas e indígenas.

Con esta misma intensión los líderes Campesinos e Indígenas  convocan a los distintos periodistas y medios de comunicación tanto regionales como nacionales a Rueda de Prensa mañana viernes 09 de Mayo a las 10 am en la  Carrera 4 Nro. 4 -31 Edificio Naranjo oficina 201.

Informes: 318 3396395 - comunicacionesmpvalle@gmail.com

LXS ESPERAMOS!!!

Convoca: Cumbre Agraria Departamental.

Inicia el Paro Agrario en el Valle del Cauca, Comunicado No. 01

2014/Mayo 07/Paro Agrario Nacional



CUMBRE NACIONAL AGRARIA ETNICA, CAMPESINA Y POPULAR

La buena voluntad de las organizaciones campesinas, indígenas, afrocolombianas y populares, de llegar a acuerdos concretos en las mesas de negociación establecidas con el gobierno nacional, producto del Paro Nacional Agrario de Agosto – Septiembre de 2013, y de este modo allanar el camino para encontrar soluciones democráticas a la problemática agraria, CONTRASTA con la posición arbitraria, negligente y arrogante que ha caracterizado a los delegados del Gobierno Nacional.

Durante los cerca de 8 meses de diálogo, el gobierno y sus delegados han sido ABSOLUTAMENTE INTRANSIGENTES, con respecto a las propuestas planteadas, por las organizaciones y plataformas, como ha sucedido con la Mesa Interlocución y Acuerdo Agreopecuario y Popular (MIA), la mesa indígena con la Minga Indígena y, aquéllas creadas con las Dignidades Agropecuarias (DA). El gobierno ha sido irreductible en supeditar, los pliegos de exigencia a la suscripción del Pacto Nacional Agrario, invisibilizando las organizaciones y plataformas de unidad, negando cualquier visión o propuesta distinta a las planteadas por el gobierno.

Como se ha dicho el Pacto del Gobierno no resuelve los problemas del agro, no recoge ninguno de los puntos de los pliegos de exigencias de las organizaciones, es profundamente antidemocrático,  pretende perpetuar la concentración de los recursos de inversión para el agro históricamente en manos de empresarios, terratenientes y banqueros, no resuelve la inequidad en la distribución y acceso a la tierra, revictimiza a las víctimas, niega la capacidad de abastecimiento del mercado interno a los pequeños y medianos productores, no modifica o siquiera discute los puntos lesivos de los Tratados de Libre Comercio (TLC), mantiene el esquema de las fallidas locomotoras agroindustriales y mineras, negando el derecho al territorio de las comunidades.

El gobierno nacional, ha incumplido sistemáticamente los acuerdos, provocando el desgaste de las organizaciones. Ha preferido desperdiciar recursos y desprestigiar mediáticamente a las comunidades que en invertir en soluciones concretas, ha gastado cuantiosos recursos en campañas para mejorar su imagen pública, en su carrera a la reelección, mientras el país y el agro, se siguen cayendo en sendos pedazos.

Por estas razones, diversas organizaciones campesinas, indígenas, afrocolombianas, estudiantiles, obreras, sindicales, culturales, femeninas y populares, que convergen en la Cumbre Nacional Agraria Étnica, Campesina y Popular en el Valle del Cauca, informamos que a partir del 7 de Mayo, nos sumamos al Paro Nacional Agrario, a través de movilizaciones pacíficas en Santiago de Cali y en varias ciudades del departamento.

Llamamos a todas las organizaciones sociales y populares a coordinar acciones de movilización y protesta por el buen vivir, por la solución política y dialogada del conflicto social y armado, por la paz con justicia social, por una política agraria democrática, que se constituyen en los principales anhelos del pueblo colombiano. Convocamos a sumarnos masivamente desde fábricas, empresas, barrios, universidades, colegios, parques y todos los rincones el próximo 9 de Mayo en una gran marcha en la ciudad de Santiago de Cali.

Nos solidarizamos con los procesos de paro y movilización que iniciaron el pasado 28 de Abril en varios departamentos de nuestra Colombia; especialmente con los compañeros que han sido duramente reprimidos, represión oficial que a la fecha deja un saldo de un campesino asesinado y más de una veintena de compañeros heridos y mutilados, todo por la intransigencia de este gobierno apátrida que prefiere asesinar, herir y reprimir con sevicia a la protesta agraria, social y popular, antes que encontrar salidas más efectivas, democráticas y por supuesto menos dolorosas.

Exigimos a las entidades del Estado detener toda acción dirigida a criminalizar, estigmatizar y limitar el derecho legítimo de organización, movilización y protesta. Llamamos a las organizaciones de derechos humanos y comunidad internacional a tomar nota de cada acción contra los derechos humanos de las comunidades y organizaciones movilizadas donde el Estado es el único responsable. 

Organizaciones de Cumbre Nacional Agraria
Valle del Cauca, Mayo 6 de 2014



El Tal Pacto Agrario, No Existe.

2014/Mayo 02/Coordinación Campesina del Valle del Cauca


Y entonces las comunidades, olvidadas, empobrecidas, militarizadas, expropiadas y desplazadas, harta de promesas incumplidas, cansadas de la delincuencia de cuello blanco instalada desde décadas en el poder, decidió parar el país en movilizaciones y huelgas, hasta tanto el gobierno no se dignara en atender y solucionar los pliegos: manifiestos de inconformidad, manifiestos de política pública agraria redactados por los campesinos, indios y negros ignorados por décadas sino centurias.

Soberbio como perro rabioso, el gobierno, pretendió diluir las protestas a fuerza de detenciones y a balazos, provocando un efecto contrario al previsto, el crecimiento del paro, la solidaridad ciudadana, la ilegitimidad del fusil como medio para acallar la voz altiva del niño campesino; pero sobre todo, la comprensión de la ciudadanía de que los terribles impactos económicos, que llevaron a la pobreza a millones en la zona rural, son derivados de las políticas agrarias de los gobiernos, de la necesidad de la nación entera de proteger el agua y los territorios de la megaminería, del imperativo derecho a la tierra para los pobres del campo, como del verdadero apoyo para superar la condición de olvido; así también, entendieron que quienes se han lucrado de la usurpación del trabajo y la tierra ajena, deben devolverlos, para que el país entero prospere.

En este contexto de impopularidad sin precedentes del candidato – presidente Juan Manuel Santos, tras 22 días de paros en las carreteras y poblaciones de Colombia,  se instala una mesa de negociación con la Mesa de Interlocución y Acuerdo Agropecuario y Popular, MIA, previamente el gobierno, había instalado otras con las demás plataformas hacedoras del paro, para negociar los pliegos de exigencias.

Paralelo a la instalación de mesas de negociación, con la MIA, con las Dignidades, con el movimiento indígena, con los campesinos del Catatumbo, el gobierno del presidente Santos, el 11 de septiembre de 2013, lanzó el “Pacto Nacional Agrario”, un salvavidas de rescate para las naufragadas locomotoras agroindustriales, para sacar adelante la cien veces fallida política agraria gubernamental y de paso, hacerse a una histórica foto con los campesinos, indígenas y afros que hasta ese momento, había desconocido, ilegitimado, violentado, apaleado.

El Pacto Nacional Agrario, convidó a escuchar el gubernamental recetario de mágicas soluciones a los históricos problemas del agro colombiano, sentando en la misma mesa a delegados del gobierno, empresarios agroindustriales hacedores de agronegocios y campesinos sin tierra.

Esto podría entenderse como un modesto gesto de “buena voluntad” si al menos, gobierno y empresarios, reconocieran la necesidad de desarrollar una NUEVA POLÍTICA AGRARIA DEMOCRÁTICA que renegocie los Tratados de Libre Comercio y, reconozca que el modelo agroindustrial de inmensos latifundios, ha sido rentable, sólo gracias a la concentración armada de la tierra y a las onerosas cuantías con que han sido financiados los empresarios, a costa del desplazamiento de millones quienes son en efecto marginados de la inversión social que debiera ser provista por las instituciones del Estado en favor de los productores más necesitados.

Y sin embargo, este Estado siempre ha legislado bajo la ordenanza de las familias que lo controlan. No podría ser distinto, ahora. El Pacto Nacional Agrario, hasta la fecha, solo logró una foto, en la que la mirada incrédula de los campesinos, controvierte las sonrisas diseñadas en laboratorio de empresarios agroindustriales y tecnócratas del gobierno. Sonrisas, gesto simbólico, de quienes auguran felices, la desaparición del campesinado, como sujeto histórico olvidado de esta nación sudamericana.
Si por pacto entendemos, el acuerdo –tras el paro- que se logra por parte del gobierno con las comunidades campesinas, indígenas y afrocolombianas, que se eleva a Política de Estado para solucionar los históricos problemas agrarios sintetizados éstos en: garantías para la producción nacional de alimentos, abastecimiento del mercado y fortalecimiento de las economías rurales no agroindustriales; de reconocimiento de la territorialidad; de renegociación de los TLC y de apoyo a las comunidades agromineras en contra de la megaminería; de reconocimiento de derechos políticos y sociales de los pobladores del campo.

El Pacto del gobierno no solo no cumple con las condiciones expuestas, sino que además objeta aireadamente discutir siquiera cualquier punto de los pliegos, es fácil concluir que “¡el tal Pacto Nacional Agrario, NO EXISTE!”.

No existe pacto, porque el pacto se hace entre las partes que negocian. En este caso, el Pacto los suscriben empresarios y gobierno, gobierno y empresarios. Si el pacto es del tipo del “yo con yo”, entonces no existe pacto, sino un rentable negocio, que hecho público verbigracia de los medios, se convierte por la repetición forzada  de los medios en un “pacto”, moldeado para calzar en la horma de subir la popularidad del candidato – presidente y reencauchar la desastrosa política agraria, esta vez con sumas inauditas de recursos, que lejos de invertirse en las marginadas zonas rurales, serán recursos ejecutados en los terrenos de aquéllas familias poderosas, que siempre se han lucrado de las finanzas del Estado.
Por esta razón, las organizaciones y plataformas que convergen en la Mesa de Interlocución y Acuerdo Agropecuario y Popular, en el Valle del Cauca, rechazamos la existencia del Pacto y manifestamos que no lo suscribimos, además de lo dicho, por las siguientes consideraciones:

1. Durante los 8 meses de duración de la mesa de negociación establecida entre el gobierno colombiano y la MIA, identificamos que no existe voluntad política por parte del gobierno para solucionar el pliego de exigencias; por el contrario existe un proceso de invisibilización del movimiento agrario y sus propuestas. El gobierno del presidente Juan Manuel Santos, en su arrogancia, niega la discusión del problema agrario y en un ejercicio coercitivo obliga a las organizaciones a ratificar el Pacto Nacional Agrario, como el único medio para acceder a los recursos del Estado. Se ha demostrado la reticencia del gobierno a discutir el impacto de los Tratados de Libre Comercio o siquiera a estudiar los puntos en los que son lesivos. 

2. El gobierno ha supeditado la suscripción del Pacto como la única instancia para promover acuerdos, siempre y cuando éstos, no se salgan del marco de las iniciativas planteadas en el Pacto. Si bien el campo necesita proyectos de inversión, éstos solos, no necesariamente solucionarán los problemas agrarios. No basta con asignar proyectos.

3. El Pacto no garantiza la democracia y mucho menos la participación efectiva de las comunidades; las decisiones al respecto de la política agraria e incluso aquellas relativas a ejecución de proyectos, son tomadas por los Consejos Departamentales, CONSEA, y por El Consejo Nacional por el Pacto Agrario, escenarios en donde los delegados de las comunidades son minoría absoluta. El Pacto, impuso un reglamento a los Consejos Municipales de Desarrollo Rural, obstaculizando su propio desarrollo y negando de facto lo reglamentado en la ley 160 de 1994, que a la fecha ha tenido un precario desarrollo.

4. El Pacto Nacional Agrario fue elaborado a la medida de los requerimientos de los empresarios del agro, ganaderos, terratenientes, agroindustriales de la palma, el banano, el azúcar, entre otros, de gremios como FEDEGAN y la SAC (que controlan el mercado, los subsidios, el crédito, la tierra, la infraestructura y el agua), que revive la aparcería como figura laboral, que refrenda los esquemas de producción de externalización de los costos de producción, siempre en favor de los empresarios y en perjuicio de los productores.

5. El Pacto Nacional Agrario es una política impuesta, una jugada clásica de gobiernos autoritarios que tienden al fascismo que, no solo, no reconoce los derechos políticos, sociales, culturales, ambientales y económicos de las comunidades indígenas, afrocolombianas y campesinas, sino que además niega de facto los convenios internacionales firmados por el Estado Colombiano, como el Convenio 169 de la OIT.

6. El Pacto Nacional Agrario, pretende refrendar el modelo agroexportador de materias primas para la agroindustria y de este modo profundizar el fallido modelo neoliberal que impide el desarrollo de la economía campesina, niega el deber del Estado de proteger la soberanía alimentaria de los colombianos y debilita la capacidad de autoabastecimiento alimentario.

7. El Pacto Nacional Agrario, pretende legalizar el despojo de siete millones de hectáreas usurpadas por el narcoparamilitarismo y viabilizar la concreción de mecanismos jurídicos para el acaparamiento ilegal de baldíos.

8. No tiene sentido vincularnos a un Pacto Nacional Agrario, que profundiza los desequilibrios que venimos denunciando como organizaciones campesinas desde hace décadas; incluirnos en el pacto agrario se constituye en una afrenta a la dignidad de los campesinos que fueron detenidos, heridos, mutiliados y asesinados desde que iniciamos las jornadas de paros y movilizaciones a mediados de la primera década del siglo XXI.

La MIA aclara que hasta que de no cambiar la caracterización definida en los documentos del Censo Nacional Agrario, las organizaciones que lo integran, se abstendrán de participar de este proceso. El Censo Nacional Agrario, se enmarca en la política estatal de invisibilización y negación del campesinado como sujeto de derechos; desconociendo el importante aporte que hace el campesinado a la economía nacional y a la conservación de los frágiles ecosistemas que vienen siendo destruidos por los megaproyectos minero - energéticos, agroindustriales y de infraestructura.

De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno. En este caso, el gobierno ni siquiera ha tenido “buenas intenciones”. De tenerlas debe hacerlas manifiestas solucionando el Pliego Nacional de Exigencias, emanado por la Gran Cumbre Nacional Agropecuaria.

Lo contrario será generar las condiciones para un próximo paro. Más fuerte y contundente que aquél en que la necesidad nos condujo a entregar la vida, la libertad y la integridad física de compañeros y compañeras, quienes serán reivindicados en semillas, en territorios, en tierras cultivadas para el futuro de los hijos e hijas de la nación entera. La vida, la honra, la sangre derramada, no han sido y no serán en vano. 
Tenemos en nuestras manos la historia y esta vez hemos decidido transformarla, en bien de todos, en bien de todas. Sembremos unidos la tierra, rechacemos el Pacto Nacional Agrario, porque éste: no existe. 

COORDINACIÓN CAMPESINA DEL VALLE DEL CAUCA



Bienvenido Compañero Wilson Flor!

2014/Abril 25/Resguardo Kwet Wala

                                         

Sábado 15 de marzo de 2014

En el corregimiento de Lomitas, municipio de Pradera, Valle del Cauca, la comunidad indígena y campesina volvía a escuchar las enérgicas palabras del profesor indígena Wilson Flor, quien expresó de manera vehemente “gracias a los espíritus de la naturales, a la lucha de mis hermanos y hermanas y a la labor del Colectivos de Abogados Suyana, estoy de nuevo en libertad”, líder espiritual en su comunidad del Resguardo Indígena Nasa Kwet Wala, no pudo contener las lagrimas de alegría al reencontrarse con sus estudiantes, amigos y familiares, quienes esperaban por él impacientemente. 

 
                                             http://youtu.be/wsoOGyRHMiY 

El evento, que se realizo simultáneamente a la Cumbre Nacional Agraria, Étnica y Popular, también contó con la intervención del Gobernador Indígena Jorge Yonda, quien expreso que la detención del profesor Wilson Flor y los jóvenes ARMAN MARCIAL RAMIREZ TIGUANA y MARLON ALEXIS CORDOBA ANIZARES (quienes también fueron dejados en libertad por absolución de términos), en el marco del paro agrario del 2013, obedecen a una sistemática criminalización de la protesta social pacifica y se convierte en tres casos más de falsos judiciales, en los cuales se priva de la libertad a tres jóvenes humildes e inocentes, que trabajan con y para sus comunidades rurales. 

En este mismo evento también se manifestaron voceros de la Coordinación Campesino Indígena del municipio de Pradera, de la Sub directiva municipal Pradera de ( ASTRACAVA), del Movimiento Político y Social Marcha Patriótica, del Colectivo de Abogados Suyana, el presidente de la junta de Acción Comunal del corregimiento de Lomitas y el abogado defensor del profesor Wilson, el señor Alvaro Bravo. Por último, el profesor Wilson Flor, hizo un llamado a continuar forjando la unidad entre indígenas y campesinos, resaltando la compañía espiritual de la naturaleza como augurio para continuar en la lucha por los derechos de la comunidad, el acceso a la tierra y a condiciones de vida dignas. En este sentido las manifestaciones de afecto y alegría fueron también gritos de alegría y fortaleza para continuar preparándose para el gran Paro Agrario, Étnico y Popular, en caso de que el gobierno nacional siga incumpliendo los acuerdos pactados y siga mintiendo al país.

Pa tener en cuenta:
 

Ante La Campaña De Desinformación De La Gobernación Del Valle Y La Alcaldía De Tuluá Exigimos Rectificación Pública.

CARTA ABIERTA A LA COMUNIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL



Ante La Campaña De Desinformación De La Gobernación Del Valle Y La Alcaldía De Tuluá Exigimos Rectificación Pública. 
 
* Asociación de Trabajadores Campesinos del Valle del Cauca – ASTRACAVA 



La Asociación de Trabajadores Campesinos del Valle del Cauca, ASTRACAVA, la Coordinación Campesina del Valle del Cauca, integrantes de la Mesa de Interlocución y Acuerdo Agropecuario y Popular, MIA, organización que hizo parte de la convocatoria y proceso de construcción de la Cumbre Nacional Agraria, Étnica Campesina y Popular realizada en la ciudad de Bogotá los días 15, 16 y 17 de Marzo en la que participaron más de 50.000 campesinos, indígenas, afrocolombianos, estudiantes, obreros y sectores popular de toda la nación colombiana, manifiesta a la comunidad nacional e internacional, su completo rechazo a la campaña de desinformación y estigmatización que viene siendo impulsada por la Gobernación del Valle del Cauca y por la Alcaldía de Tuluá, contra las organizaciones legal y legítimamente constituidas.


El pasado 7 de Abril en reunión del Consejo Municipal de Desarrollo Rural, CMDR, del municipio de Tuluá, se presentaron serias irregularidades que violan el marco democrático que rige y caracteriza el espacio más importante de participación de las comunidades campesinas y rurales, como se puede demostrar en los siguientes hechos:

1. Como espacio asambleario, es deber de quien preside someter el orden del día a discusión de los delegados de acuerdo con la propuesta construida previamente en la comisión técnica; y los delegados tienen plenos derechos de modificarlo parcial o totalmente. No obstante el 7 de abril se impuso un orden del día diferente al construido por la comisión técnica el 3 de marzo, y se rechazó la propuesta de plantear el punto del pacto agrario en términos de su discusión y no de su contextualización, con el falso argumento de que para eso era el punto. 

Falso argumento, en la medida que en el desarrollo de la sesión del CMDR, los campesinos abrieron la discusión del pacto agrario luego de la “contextualización” expuesta por el delegado de la secretaria departamental de Agricultura, Sr.  James Ávila, proponiendo que se la suscripción del CMDR al Pacto Nacional Agrario, se sometiera a votación, antes de avanzar al punto del trabajo en mesas. El secretario municipal de agricultura  rechazó la propuesta, según él porque el orden del día ya se había aprobado. Recaba en falsedad, porque en efecto el siguiente punto era trabajar en mesas de acuerdo a los ejes del pacto para llenar los formatos enviados por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, MADR, lo que implicaba obviamente avalar el pacto agrario de facto sin mediar ninguna discusión.

Con este manejo corrupto y antidemocrático, queda claro que la intención de la alcaldía de Tuluá y de la Secretaria de Agricultura, era la ratificación del Pacto Nacional Agrario del Gobierno Nacional, a través del diligenciamiento de los formatos del Pacto por parte de los delegados campesinos al CMDR, ratificación subrepticia, sin discusión y a pupitrazo limpio, que implica instrumentalización del campesinado.

2. Producto de la negativa a discutir cualquier propuesta que se planteara por parte de las organizaciones y ante la actitud impositiva de la presidencia del CMDR, más de la mitad de los  delegados se retiraron del CMDR, dejando por sentado su rechazo al pacto y al manejo autoritario del CMDR.

Por si fuera poco, el señor secretario de servicios administrativos de la alcaldía, Dr. Divier Velásquez, criticó la actitud del campesinado, planteando que el rechazo al pacto agrario y la decisión de los campesinos de retirarse del CMDR era una idea impuesta por el equipo técnico de la Coordinación Campesina del Valle del Cauca, CCVC y la Asociación de Trabajadores Campesinos del Valle del Cauca, ASTRACAVA.

3. Vale ratificar que las organizaciones que convergen en el Coordinador Nacional Agrario, CNA, en el Congreso de los Pueblos, en la Organización Regional Indígena del Valle del Cauca, ORIVAC, en la MIA Valle del Cauca y en la Marcha Patriótica, tanto en las cumbres preparatorias que se realizaron en distintos municipios del Valle del Cauca, en la cumbre Departamental, como también en la Gran Cumbre Nacional Agraria, Etnica, Campesina y Popular, ratificaron su negativa a participar del Pacto Nacional Agrario.

Así mismo, la negativa a suscribir el Pacto Nacional Agrario del Gobierno Nacional fue discutida en la Asamblea Departamental de delegados de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Valle del Cauca, ASTRACAVA, donde se decidió mantenerse al margen de este Pacto y desarrollar los mandatos, conclusiones y el Pliego Unificado de la Cumbre Nacional Agraria, Étnica, Campesina y Popular.

Vale preguntarnos entonces ¿Qué instancia es la que impone su visión del mundo rural, de la problemática y de las propuestas de solución? ¿Aquéllos que son agenciados por el gobierno, en donde como podemos demostrar se coarta el derecho a la libre expresión, se reniega de la democracia y banalizan las decisiones legítimas de las organizaciones campesinas?, o ¿Aquéllas que siendo promovidas por los pueblos brindan todas las garantías para la participación, en espacios verdaderamente democráticos?

4. El Sr. James Ávila, delegado de la Secretaria de Agricultura y Pesca, SAP, de la Gobernación del Valle, quien realizó una presentación del Pacto Nacional Agrario, aseveró que éste era un proceso participativo resultado de los acuerdos con los campesinos luego del Paro Nacional Agrario del 2013; además, aseguro que voceros de la MIA que supuestamente fueron candidatos en las pasadas elecciones parlamentarias y salieron derrotados, ahora están buscando al gobierno para que los incluya en el pacto. Grave falta a la verdad, a la razón y a la historia de los pueblos, la que comete el Sr. James Ávila, de la SAP.

Primero porque EL PACTO NO ES UN PROCESO PARTICIPATIVO RESULTADO DE ACUERDOS CON EL MOVIMIENTO AGRARIO COLOMBIANO. Todo lo contrario, “El Pacto” es una política impuesta por el gobierno nacional y los gremios para reencauchar su fallida locomotora neoliberal agropecuaria. No puede decirse que el Pacto sea resultado de acuerdos, cuando con la MIA no ha existido acuerdo alguno, distinto al del cese de los bloqueos en las carreteras de Colombia como gesto de buena voluntad para el inicio de la negociación del pliego con el Gobierno, quien ha supeditado la suscripción al Pacto como la única posibilidad de acceso a los recursos para el agro.

Segundo, el Pacto fue elaborado a la medida de los empresarios del agro, ganaderos, terratenientes, agroindustriales de la palma, el banano, el azúcar, entre otros, de gremios como FEDEGAN y la SAC, que controlan el mercado, los subsidios, el crédito, la tierra, la infraestructura y el agua; no partiendo de las necesidades históricas de los pequeños y medianos productores agropecuarios, que se hicieron manifiestas en los pliegos del Paro Nacional Agrario.

Tercero porque la MIA no es una organización político-electoral, es una coordinación creada por las organizaciones campesinas para la negociación del pliego con el Gobierno Nacional. Como instancia de coordinación reivindicativa está impedida para participar en la contienda electoral. Pero fundamentalmente, no existió interés alguno por parte de la MIA y de las organizaciones campesinas, indígenas y populares que la integran en participar en las elecciones pasadas, por tanto ninguno de nuestros voceros ha salido derrotado de elección alguna.

Comentarios mal intencionados aquéllos expuestos por el Dr. Ávila, cuando manifiesta que los voceros de la MIA “están buscando al gobierno para que los incluya en el pacto”. Redunda en falsedad, porque desarrollando los principios democráticos, la MIA elevó consulta a nivel nacional y en los departamentos, sobre la pertinencia de suscribir “el Pacto”. Los resultados de dicha consulta se han hecho saber públicamente. Ningún departamento en los que se ha creado la instancia de coordinación MIA, como tampoco la MIA Nacional han suscrito el Pacto; en efecto los voceros departamentales y nacionales no han escatimado esfuerzos para criticar al Pacto Nacional Agrario, para dar a entender a las comunidades urbanas y rurales que el Pacto no solo no resuelve los problemas agrarios de la nación colombiana: sino que los agudiza. El Pacto, es un negocio diseñado en función de los intereses de los grandes productores agroindustriales, de los intereses de los terratenientes,  un modelo agrario neoliberal que acelera el establecimiento de los agronegocios en contravía de la economía campesina – se ha dicho.

Cuarto, como lo plantea la Declaración Política de la Asamblea Departamental de ASTRACAVA, “el Pacto Nacional Agrario es una política impuesta, una jugada clásica de gobiernos autoritarios que tienden al fascismo que, no solo, no reconoce los derechos políticos, sociales, culturales, ambientales y económicos de las comunidades indígenas, afrocolombianas y campesinas, sino que además niega de facto los convenios internacionales firmados por el Estado Colombiano, como el Convenio 169 de la OIT”.

Le exigimos al Dr. Ávila de la SAP, al Dr. Velásquez de la alcaldía de Tuluá y a la Alcaldía Municipal a retomar la ley 160 de 1994 y los principios que esta emana en torno al funcionamiento del CMDR como un espacio de efectiva participación democrática de las comunidades campesinas, indígenas y afrocolombianas residentes en las zonas rurales, a cesar la persecución, estigmatización y señalamiento de las comunidades y sus organizaciones legal y legítimamente constituidas.

La Constitución Política de Colombia no solo nos permite organizarnos, sino también disentir de aquello que consideramos perjudicial para las comunidades y organizaciones que representamos. En espacios participativos y de verdadera democracia, a la luz de los hechos, a la luz de la historia, hemos decidido no vincularnos al Pacto Nacional Agrario, pues esta es una política regresiva, poco democrática, que no garantiza los derechos de campesinos, indígenas y afrocolombianos, que no reconoce la importancia de la economía campesina, que no tiene en cuenta nuestras propuestas.

Exigimos entonces garantías para que el campesinado Vallecaucano participe en los CMDR activa y propositivamente; no en calidad de convidados de piedra, pues el campesino, como cualquier ciudadano colombiano es sujeto de derechos.

Exigimos a la Gobernación del Valle del Cauca, a la SAP y al Dr. Ávila en calidad de delegado de esta instancia del gobierno departamental, a corregir públicamente lo manifestado en el CMDR de Tuluá del pasado 7 de Abril del presente año. Instamos a los entes de control para que impidan que este tipo de impases en los que se tergiversa la verdad no se vuelvan a presentar y a sancionar a los funcionarios públicos que incurran en ellas.

Finalmente, la Coordinación Campesina del Valle del Cauca y ASTRACAVA reiteran el llamado a la Secretaría de Agricultura y Pesca de la Gobernación del Valle al respecto de crear un espacio de interlocución con el movimiento agrario vallecaucano, que permita intercambiar propuestas a través de medios respetuosos y formales, que no den pie a la grotesca difamación y sobre todo para que permitan encontrar los medios para construir una política pública departamental incluyente, democrática y participativa.
 
Junta Directiva Departamental. ASTRACAVA.

Palmira, Valle del Cauca. Abril 11 de 2014

Declaración Política, Asamblea Departamental De La Asociación De Trabajadores Campesinos Del Valle Del Cauca – ASTRACAVA


2014/Abril 09/ La Asociación De Trabajadores Campesinos Del Valle Del Cauca

 La Moralia – Tuluá,  Abril 6 de 2014  


Con la participación de más de cuarenta delegados de 7 subdirectivas municipales y una treintena de invitados fraternales de diversas organizaciones sindicales, campesinas, estudiantiles y populares en el corregimiento de La Moralia municipio de Tuluá, se llevó a cabo la IV Asamblea Departamental ordinaria de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Valle del Cauca, ASTRACAVA, filial de la Federación Nacional Sindical Unitaria Agropecuaria, FENSUAGRO, bajo la consigna “por la unidad obrero, campesina y popular, por una Colombia en paz con justicia social”.
  
Esta asamblea se realizó en un territorio altamente militarizado por el Batallón de Alta Montaña No 10, que ha vulnerado los derechos de las comunidades campesinas e indígenas residentes en los municipios de Tuluá, Bugalagrande, Sevilla y Buga. A mediados del mes de febrero, efectivos militares pertenecientes a este batallón, detuvieron arbitrariamente y por montaje judicial a once campesinos residentes en la zona rural del municipio, dos de ellos afiliados a ASTRACAVA; este batallón ha ejerciendo terror en estas comunidades, en efecto, ASTRACAVA y las organizaciones de derechos humanos han denunciado intentos de violación, hurto y ocupación de bienes protegidos.

                                                                                                                                 
En el marco de la asamblea se eligió la nueva junta directiva departamental de ASTRACAVA, para el periodo 2014 – 2016, que tendrá la labor de continuar fortaleciendo la organización del campesinado, de avanzar en la construcción de la unidad entre las organizaciones agrarias, obreras, estudiantiles y populares; preparar el Paro Nacional Agrario y Popular, desarrollar las Constituyentes por la Paz y participar activamente en el proceso de Asamblea Nacional Constituyente


La Asamblea general de ASTRACAVA, después de haber discutido en un escenario democrático y participativo, la problemática actual de la nación colombiana, particularmente aquella que aqueja al sector agrario, declara a la comunidad nacional e internacional que:


- Exigimos un verdadero compromiso del Estado, para brindar garantías plenas para el ejercicio de la oposición política, máxime cuando desde el Paro del Catatumbo a la fecha, han sido asesinados 48 compañeros indígenas, campesinos, afrocolombianos pertenecientes a las organizaciones que convergen en la Mesa de Interlocución y Acuerdo Agropecuario y Popular – MIA.



- Durante los 8 meses de duración de la mesa de negociación establecida entre el gobierno colombiano y la MIA, identificamos que no existe voluntad política por parte del gobierno para solucionar el pliego de exigencias; por el contrario existe un proceso de invisibilización del movimiento agrario y sus propuestas. En consecuencia, el gobierno nacional del presidente Juan Manuel Santos, en su arrogancia, niega la discusión del problema agrario y en un ejercicio coercitivo obliga a las organizaciones a ratificar el Pacto Nacional Agrario, como el único medio para acceder a los recursos del Estado.



- El Pacto Nacional Agrario es una política impuesta, una jugada clásica de gobiernos autoritarios que tienden al fascismo que, no solo, no reconoce los derechos políticos, sociales, culturales, ambientales y económicos de las comunidades indígenas, afrocolombianas y campesinas, sino que además niega de facto los convenios internacionales firmados por el Estado Colombiano, como el Convenio 169 de la OIT.



- El Pacto Nacional Agrario, pretende refrendar el modelo agroexportador de materias primas para la agroindustria y de este modo profundizar el fallido modelo neoliberal que impide el desarrollo de la economía campesina, niega el deber del Estado de proteger la soberanía alimentaria de los colombianos y debilita la capacidad de autoabastecimiento alimentario. El Pacto Nacional Agrario, pretende legalizar el despojo de siete millones de hectáreas usurpadas por el narcoparamilitarismo y viabilizar la concreción de mecanismos jurídicos para el acaparamiento ilegal de baldíos.



- No tiene sentido vincularnos a un Pacto Nacional Agrario, que profundiza los desequilibrios que venimos denunciando como organizaciones campesinas desde hace décadas; incluirnos en el pacto agrario se constituye en una afrenta a la dignidad de los campesinos que fueron detenidos, heridos, mutiliados y asesinados desde que iniciamos las jornadas de paros y movilizaciones a mediados de la primera década del siglo XXI.



- Manifestamos que ASTRACAVA no participará en el Censo Nacional Agrario, puesto que éste se enmarca en la política estatal de invisibilización y negación del campesinado como sujeto de derechos; el Censo y las categorías que éste define, niega el importante aporte que hace el campesinado a la economía nacional y a la conservación de los frágiles ecosistemas que vienen siendo destruidos por los megaproyectos minero - energéticos, agroindustriales y de infraestructura.



- Como organización campesina exigimos el cese de la política de los falsos positivos judiciales como también de la fabricación de montajes judiciales y de militarización de los territorios rurales y urbanos, como medios para reprimir la legal y legítima protesta social, campesina y popular. Exigimos también, que el gobierno nacional y las entidades competentes garanticen los derechos a los que tenemos como organización campesina, lo cual está mediado por la inmediata libertad de los más de ocho mil presos políticos que se pudren sin causa alguna en las mazmorras del régimen; exigimos la libertad de los compañeros Hubert Ballesteros Gómez vicepresidente de la Junta Directiva Nacional de FENSUAGRO, Hugo Horacio Ramírez Burgos, y los compañeros de ASTRACAVA subdirectiva Tuluá Fabio Andrés Agudelo, Maricela Grisales, como también de los nueve campesinos detenidos de la zona rural del municipio de Tuluá.



- ASTRACAVA se solidariza con las organizaciones campesinas, obreras, sindicales, de defensores de derechos humanos, con los comunicadores sociales alternativos y con los ciudadanos del municipio de Tuluá, que llevarán a cabo un cabildo abierto en el mes de mayo, que tiene la finalidad de denunciar los desmanes producidos por efectivos militares adscritos al Batallón de Alta Montaña No 10, como también de comprometer a las instituciones competentes en hacer veeduría y control permanente para que no se infrinjan violaciones al Derecho Internacional Humanitario, DIH, ni al Derecho Internacional de los Derechos Humanos.



- La unidad obrera – campesina y popular es el único camino que tenemos los empobrecidos de campos  y ciudades de Colombia y del mundo entero, para la conquista y defensa de los derechos; hacemos un llamado a todas las organizaciones campesinas, indígenas, afrocolombianas, obreras, sindicales, estudiantiles, populares y culturales, de los cuarenta y dos municipios del Valle del Cauca a construir el Paro Nacional Agrario, Cívico y Popular, en tanto éste se erige como el principal escenario construido por los pueblos para superar el desconocimiento de los derechos que se nos impone a fuerza de detenciones y a balazos.



- ASTRACAVA hace un llamado al gobierno y las fuerzas insurgentes, Ejército de Liberación Nacional, ELN, y Ejército Popular de Liberación, EPL, a iniciar diálogos; pero también a convoca al gobierno y a las FARC – EP, a acordar un cese bilateral al fuego, a mantener la mesa de La Habana y a desarrollar los mecanismos que permitan la participación ciudadana en las mesa de paz. Exhortamos al pueblo colombiano en general a participar tanto en las Constituyentes por la Paz como también en la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, que redacte una nueva Constitución garantista de derechos sociales, políticos, ambientales, culturales y económicos; que siendo soberana para la nación colombiana, supere los vacíos jurídicos y políticos de una vetusta y caduca Constitución Política.



- ASTRACAVA, continuará luchando por una Política Agraria Democrática, por ende, ratificamos el Pliego Nacional de Exigencias de la Gran Cumbre Nacional Agraria, Etnica, Campesina y Popular, realizada en Bogotá los días 15, 16 y 17 de Marzo de 2014, en tanto se constituye en una plataforma histórica que recoge las luchas y las rebeldías de las distintas organizaciones agrarias y populares. 



- Nos solidarizamos con la República Bolivariana de Venezuela, con el gobierno popular del Presidente Nicolás Maduro y con las familias afectadas por los desmanes y desordenes causados por una minoría golpista aupada por la ultraederecha colombiana y mercenarios al servicio de los Estados Unidos; convocamos al gobierno nacional a los medios de comunicación de Colombia a respetar el principio de autodeterminación de los pueblos; así mismo exigimos al gobierno de Colombia respaldar las iniciativas de CELAC y de UNASUR en defensa de la democracia y contra las iniciativas de desestabilización causadas por grupos minoritarios que causan violencia y muerte en el hermano pueblo de Venezuela.



Por la unidad obrera, campesina y popular, por una Colombia en paz con justicia social:



¡viva el campesinado colombiano!

¡Libertad para los compañeros campesinos presos políticos del régimen!



Asamblea General de ASTRACAVA – Filial de FENSUAGRO – CUT.



La Moralia Tuluá, Abril 6 de 2014.

La Unidad, una Tarea que nos deja la Cumbre Nacional Agraria, Étnica, Campesina y Popular.

2014/Abril 09/Cumbre Nacional Agraria, Étnica, Campesina y Popular.


  
https://www.youtube.com/watch?v=xfJLD122moM

Entre el 19 de Agosto  y el 12 de Septiembre de 2013, cientos de miles de campesinos, indígenas  y afrocolombianos participaron en el Paro Nacional Agrario. El paro fue respaldado por habitantes de todas las ciudades grandes y pequeñas de Colombia.

La presión ejercida en el paro, derivó en el establecimiento de mesas de negociación de los pliegos interpuestos por las plataformas hacedoras del paro y el gobierno nacional.

Pese a la seria intención de diálogo y negociación que ha caracterizado al movimiento agrario en su conjunto, el gobierno nacional ha aplicado una política de dilación y negación de las propuestas, práctica que demuestra la inexistencia de voluntad de diálogo del gobierno y su equipo negociador para solucionar los pliegos, mucho menos la problemática agraria. La intransigencia del gobierno augura el fracaso de las mesas de negociación y el inicio del segundo tiempo del Paro Nacional Agrario y Popular.

Mientras el gobierno niega la problemática y reparte toneladas de mermelada reeleccionista, las Plataformas que participaron en el paro nacional agrario Coordinador Nacional Agrario - CNA, Organización Nacional Indígena de Colombia - ONIC, las Dignidades, el Proceso de Comunidades Negras - PCN y la Mesa de Interlocución y Acuerdo Agropecuario y Popular - MIA, fortalecen la unidad popular, realizando cumbres departamentales preparatorias a la Gran Cumbre Nacional Agraria, Étnica, Campesina y Popular; ésta realizada en Bogotá los pasados 15, 16 y 17 de Marzo, con la participación de más de 50.000 delegados de toda la nación.

Hombres y mujeres de miradas altivas, de rostros quemados por el sol, de manos encallecidas por el arduo trabajo en el campo, unidos todos en la gran cumbre, emanaron un pliego unificado de exigencias. Definieron también, preparar una nueva jornada nacional de paro nacional agrario y popular, hacia la construcción de una nueva sociedad incluyente, soberana y en paz con justicia social.

Declaración Pública sobre el Pacto Agrario Del Gobierno Nacional

2014/Marzo 08/ASTRACAVA/Tuluá


  
Tuluá, 7 de abril de 2014
  
De acuerdo con la constitución política de 1991 el Estado Colombiano se establece como una República democrática participativa y pluralista donde la soberanía, es decir el poder de decidir los destinos de la Nación, reside exclusivamente en el pueblo. En desarrollo de este postulado constitucional fueron creados los Consejos Municipales de Desarrollo Rural -CMDR por la Ley 101 de 1993 y ratificados en la ley 160 de 1994 como instancia superior de concertación entre las autoridades locales, las comunidades rurales y las entidades públicas en materia de desarrollo rural para coordinar y racionalizar las acciones y el uso de los recursos destinados al desarrollo rural y priorizar los proyectos que sean objeto de cofinanciación.
  
Claramente el CMDR en el municipio de Tuluá no es aún el espacio de concertación que el campesinado y las comunidades rurales necesitamos para lograr un real desarrollo en el campo, en la medida que el manejo dado desde las diferentes administraciones municipales coartan la participación de éstas limitándolas a ser meras legitimadoras de las iniciativas particulares de dichas administraciones. En ese sentido reconocemos la necesidad de reestructurar el CMDR en el municipio en la idea de lograr que las políticas agrarias implementadas en Tuluá respondan a las verdaderas necesidades y a los intereses de sus habitantes rurales para aportar a la superación de la actual situación de pobreza generalizada en que sobrevivimos.
  
No obstante, el gobierno del ahora Presidente-Candidato Juan Manuel Santos pretende todo lo contrario con su tal Pacto Agrario, pues mediante el decreto 1987 de 2013 convierte a los CMDR en instrumentos de aplicación de su política agraria anti-campesina y neoliberal. Las asociaciones campesinas y juntas comunales del municipio de Tuluá, declaramos ante la opinión pública nacional e internacional nuestro rechazo rotundo al pacto agrario porque:
  
1. El gobierno nacional en su arrogancia, niega la discusión del problema agrario y en un ejercicio coercitivo pretende obligar a las organizaciones y comunidades a ratificar el Pacto Nacional Agrario como el único medio para acceder a los recursos del Estado.
 

2. El Pacto Nacional Agrario es una política impuesta, una jugada clásica de gobiernos  autoritarios que no reconocen los derechos políticos, sociales, culturales, ambientales y económicos de las comunidades indígenas, afrocolombianas y campesinas, negando de hecho los convenios internacionales firmados por el propio Estado Colombiano, como el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
 
3. El Pacto Nacional Agrario pretende refrendar el modelo agroexportador de materias primas para la agroindustria y de este modo, profundizar el fallido modelo neoliberal que impide el desarrollo de la economía campesina, negando la soberanía alimentaria de los colombianos y la capacidad de autoabastecimiento alimentario.
 
4. El Pacto Nacional Agrario pretende legalizar el despojo de siete millones de hectáreas usurpadas por el narco-paramilitarismo y establecer los mecanismos jurídicos para el acaparamiento ilegal de baldíos.
 
En tal sentido, rechazamos también cualquier intento de aplicación de dicho Pacto en este municipio incluyendo la pretensión ilegitima de convertir nuestro CMDR en correa de transmisión de su política; llamando a todos nuestros colegas consejeros y a las comunidades rurales en general a cerrar filas contra el Pacto Agrario, a trabajar unitariamente por la construcción  de un CMDR democrático y participativo, donde la voz del campesino sea la que guíe las acciones para el campo y, a fortalecer nuestros procesos organizativos comunitarios desde las veredas y corregimientos para defender la cultura y economía campesinas.  

                          Por un CMDR democrático, participativo y vinculante: 
                                    ¡ABAJO EL PACTO NACIONAL AGRARIO!
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