
Más allá de los rasgos específicos y de la dinámica
que pueda asumir
la confrontación militar entre el Estado y las
fuerzas insurgentes, de las
idas y venidas en el cruento
trasegar de la guerra,
es evidente que décadas de conflicto armado
colombiano son la fehaciente demostración de la imposibilidad de resolver por la
vía militar un conflicto que por su naturaleza
es
histórico y social
y persiste más allá
de la violencia.
A pesar de las posiciones más guerreristas, lideradas
por el uribismo y el llamado (puro) “Centro Democrático”, quienes desconocen el conflicto
y lo consideran más bien como una amenaza terrorista, abogando por una salida con evidentes contenidos fascistas al concebir
una solución militar basada en la destrucción y el exterminio del supuesto
enemigo terrorista. Además,
estos sectores desdicen
de cualquier posibilidad de considerar una eventual salida política, pese a que durante los gobiernos de Uribe la dinámica de la confrontación armada los llevó por momentos
a considerar acercamientos con la guerrilla, así fueran con propósitos pragmáticos. Es innegable que la política
de la solución militar,
independientemente de las formas que ella asuma, está condenada a fracasar, como ha ocurrido hasta ahora. Persistir en ella, es prolongar de manera indefinida la guerra.
La sociedad
colombiana no puede continuar sometida
a las decisiones de la planeación estratégica de la guerra y de la solución
militar, que no reparan en manera alguna en la tragedia
humana que trastorna abruptamente trayectorias individuales y familiares de vida, ni en los impactos económicos, políticos, culturales y sicosociales que trae consigo
la prolongación de la guerra. La sociedad, y las gentes del común
en particular, demandan
entre tanto no la regulación sino el fin de la guerra.
Y ello pasa, desde luego, por superar las causas
que la originan.
Es la hora de que la manifestación de voluntad
política por parte de las fuerzas
insurgentes a favor
de la solución política, expresada en diversos documentos escritos y audiovisuales, y la afirmación gubernamental acerca de que la llave de la paz no está extraviada, se puedan concretar en hechos
reales que superen
el actual estado de aparente indefinición, de utilidad solamente para los intereses
imperiales y de las clases dominantes que se lucran con la guerra y consideran la salida
militar como la única opción posible.
La convocatoria y realización de las Constituyentes se presenta en un momento en el que las salidas al conflicto
social y armado
se encuentran en el centro del debate
político nacional. La formalización y el inicio
de
los diálogos entre la insurgencia de las FARC-EP y
el gobierno de Juan Manuel Santos representan
un
hecho
político
del mayor significado, que puede generar condiciones para transitar caminos distintos a los de la guerra y la solución
militar impuestas por las clases dominantes,
y sentar las bases para avanzar hacia la paz con justicia
social.
La Agenda que se abordará en La Habana, en una interpretación amplia y favorable
a los intereses
de las mayorías oprimidas y explotadas, recoge
aspiraciones y anhelos
de cambio de nuestro pueblo, que pueden
materializarse, siempre y cuando
se cuente con el debido respaldo, la consecuente movilización y el mayor despliegue de iniciativas por parte de las gentes del común y los más amplios
sectores sociales y populares.La naturaleza histórica y el carácter
social del conflicto conllevan a que su solución
no puede limitarse
a acuerdos entre las fuerzas militares comprometidas directamente en la contienda
militar, las fuerzas
del Estado y las fuerzas insurgentes, sino que ésta involucra
necesariamente al conjunto de la sociedad, y especialmente el sentir de las gentes
del común, de los sectores sociales
y populares que ven afectadas
sus condiciones cotidianas de vida digna,
trabajo y existencia.
Necesitamos decirnos
y decirle a las nuevas generaciones de colombianos y colombianas que no son necesarios más muertos para hablar de solución política
y, sobre todo, para hacerla
una realidad. Esa posibilidad, que hoy se convierte en urgencia vital, en necesidad,
demanda la construcción de un mandato
social y popular por la
solución política y la paz con justicia social en Colombia. Tal construcción no puede ser más que el producto
de una amplia organización y movilización, que logre reunir a todas aquellas voces de compatriotas que consideran y sueñan con caminos distintos
a los que nos tienen en el despeñadero de la guerra. En desarrollo
de ese propósito,
las Constituyentes regionales por la solución
política y la paz con justicia social
en Colombia representan un espacio
social de esperanza.
Contribuir a la búsqueda
de una solución política
se ha constituido en un imperativo ético y político para el buen vivir de la población
colombiana. Se trata de la respuesta que las gentes del común
y amplios sectores
sociales y populares
y de la opinión pública
tienen frente al militarismo y la ultraderecha, y al propio gobierno de Santos que, pese al inicio de los diálogos,
sigue confiando en la posibilidad de una solución
militar.
Las constituyentes se
convocan precisamente por cuanto -ante la ausencia de una política
de paz- se hace indispensable la manifestación de la voluntad
soberana de las clases subalternas y de todos aquellos sectores
sociales que anhelan
materializar los sueños
de paz del pueblo colombiano.
Frente a la prepotencia del poder constituido, en cuya agenda solo pareciera encontrarse la estrategia guerrerista, es el momento
para que se desate y despliegue la potencia
creadora, imaginativa y apasionada del poder constituyente, para que la voluntad del pueblo soberano
se pueda erigir en la forma de un mandato
social y popular
por la solución política
y la paz con justicia social
en Colombia.
De contarse
con una amplia movilización y activa participación social y popular
a favor de la solución política, que
enriquezca
y
desarrolle
el
Acuerdo
que
permitió
el
inicio
de
las conversaciones en La Habana, se puede considerar la posibilidad real de cambiar el balance
político que ha predominado durante
la última década a fin de emprender las transformaciones económicas, políticas, sociales y culturales que requiere el país, con miras a superar
las causas que originaron el conflicto y hacen qué este se reproduzca en medio de la confrontación armada. El sólo anuncio de los diálogos
ha contado con la simpatía
de las grandes mayorías del pueblo colombiano y ha generado múltiples
expresiones de voluntad
por participar en ellos con las más variadas iniciativas.
La propuesta
de Constituyentes se inscribe precisamente dentro de ese propósito. La paz con justicia
social no es gratuita y no puede
limitarse al ejercicio
de la competencia política
en un régimen
político y un sistema
político caracterizados por rasgos criminales, corruptos y mafiosos.
La paz con justicia
social requiere ser llenada de contenidos
y estos sólo pueden provenir de las gentes, los hombres
y mujeres del común, de quienes
a lo largo de cerca de dos siglos
de vida republicana han padecido el régimen de dominación
y explotación que ha servido de sustento
a los privilegios de unos pocos.
Objetivos.
Las constituyentes regionales se convocan
con varios objetivos, a saber:
1. Abrir y consolidar
espacios de politización social,
con perspectiva de ampliación creciente, a favor de la solución política
al conflicto social
y armado.
2. Avanzar en la batalla contra las fuerzas reaccionarias y militaristas, mostrando
los límites e impactos
de las tendencias guerreristas y las consecuencias de una prolongación de la contienda militar
3. Mostrar que la naturaleza histórica y socioeconómica del conflicto
colombiano demanda la más amplia participación social, y no
es un asunto exclusivo de las
fuerzas comprometidas directamente en la confrontación militar.
4. Demostrar que una solución
política requiere y conlleva un proceso de reformas políticas, económicas y sociales.
Es decir, que una solución
política verdadera consiste en sentar
las bases para la democracia real con justicia
social.
5. Contribuir a la construcción de un amplio movimiento social
y popular a favor de la solución
política y la paz con justicia social
en Colombia.
La convocatoria y realización de constituyentes regionales abre la posibilidad de la más amplia participación y deliberación social
y popular en el nivel local; precisamente allí en donde
con mayor intensidad se viven los rigores de la guerra.
La realización de las constituyentes regionales,
si logra llegar a múltiples lugares y rincones del país, puede convertirse en un movimiento nacional
de Constituyentes, que al articular
todas las expresiones regionales y locales, devenga en un mandato soberano,
social y popular, de alcance nacional, por la solución política y
la paz con justicia social en Colombia.
Naturaleza.
Las constituyentes regionales han de concebirse como un momento
de un proceso político
de más largo
alcance, que tiene como propósito el constituirse en espacio de encuentro para la deliberación soberana de todos aquellos procesos
que autónomamente, a través de
las más variadas formas de organización y lucha social y popular,
tienen dentro de sus preocupaciones la necesidad de darle un trámite
distinto al de la guerra
a los conflictos
sociales, ambientales, territoriales y de clase que afectan
a nuestra sociedad.
En ese sentido, las constituyentes regionales
se erigen en un espacio
de unidad y de ejercicio
de la democracia real del pueblo colombiano en torno a un propósito común: la solución
política al conflicto social y armado.
En cuanto
momento de un proceso,
las constituyentes no tienen la pretensión de suplantar procesos de organización social
y popular ya existentes, o de producir
nuevas estructuras, que propicien la dispersión. Todo lo contrario:
de lo que se trata precisamente es que éstas se erijan en espacio
de confluencia de múltiples
y variadas iniciativas ya existentes, tales como el Congreso de los Pueblos, la Marcha Patriótica, la Minga indígena, y muchos otros
procesos nacionales, regionales y locales de la organización social y popular,
obrera, campesina, estudiantil, de indígenas y afrodescendientes, de jóvenes
y mujeres, de intelectuales y trabajadores de la cultura,
de grupos de trabajo y asociaciones, de juntas comunales, de integrantes de organismos no gubernamentales,
así como de representantes de la Iglesia y de otras instituciones sociales, con el fin de
articularse en un solo mandato por la solución política.
Las constituyentes regionales poseen una precisa definición en el tiempo y se convocan
con un único fin específico: deliberar soberanamente acerca
de los fundamentos actuales del conflicto social y armado,
de su dinámica y tendencias, de sus impactos
económicos, políticos, sociales,
ambientales y culturales y, sobre todo, de la necesidad de una solución política,
así como de la ruta de acciones
políticas que podría generarla. Todo ello, para la promulgación del un mandato del constituyente soberano: El mandato
por la solución política y la paz con justicia
social en Colombia.
Las constituyentes regionales no tienen
la pretensión de avanzar en el diseño
de propuestas específicas de reformas
políticas, económicas y sociales, que deben ser el fruto
de eventuales escenarios de diálogos y de negociación entre el Estado
y la insurgencia. No obstante, dada la naturaleza esencialmente social del conflicto
colombiano, la concepción de solución
política que aquí se sostiene y, por tanto, la demanda por reformas políticas
económicas, políticas y sociales que ella conlleva, tienen como supuesto el involucramiento y la participación de los más amplios sectores sociales
y populares. No puede haber solución al conflicto
colombiano considerando la exclusiva participación de las partes que han estado involucradas de manera directa en la contienda militar.
La solución política y la paz con justicia
social, que hacen parte de nuestros anhelos, sólo pueden ser el resultado del más amplio movimiento social y popular.
Las constituyentes regionales representan un momento
de ese movimiento por construir.
Las constituyentes regionales están concebidas
para contribuir a construir el sentido y los contenidos específicos de una solución
política. Superar creativamente la política gubernamental de la indefinición aparente,
favorable a la prolongación estridente de los tambores de la guerra,
implica desplegar toda la imaginación para aportar en el trazado
de caminos que conduzcan al diálogo
y la
negociación,
en el entendido que el trámite civilizado
a
los
conflictos
sociales,
ambientales, territoriales y de la clase pasa también por el diseño
y la puesta en marcha de reformas tendientes a superar la barbarie que hoy tiene sometido a nuestro país y lo sitúa como uno
de los países más desiguales del mundo.
Como ya se señaló, aspiramos
a que las constituyentes regionales deriven en la promulgación de mandatos populares regionales, como expresión soberana del poder constituyente popular, que condensen las demandas por la solución
política y la paz con justicia social.
En ese sentido, las constituyentes regionales son expresivas de la construcción social de un programa político
en la forma de mandato popular
por la solución política y la paz con
justicia social.
El movimiento de las constituyentes regionales está concebido para poder confluir
en la Constituyente nacional por la solución
política y la paz con justicia
social en Colombia.
De ella debería salir precisamente
el
mandato nacional por la solución política
y la paz con justicia social, con su correspondiente definición programática y de acción política. Todo este esfuerzo tiene
una posibilidad más cierta si logra acompañarse de la comunidad internacional y de las diversas expresiones organizadas que más allá de las
fronteras claman por la solución política y la paz con justicia
social en Colombia.
Ejes temáticos.
Aunque el temario de una constituyente es definido por el propio poder constituyente, las constituyentes regionales tienen una motivación específica referida a la construcción de un mandato popular
por la solución política y la paz con justicia social.
En ese sentido, las constituyentes podrían desarrollar cuatro ejes temáticos:
- Situación actual y tendencias del conflicto social y armado en la respectiva región.
- Impactos políticos, económicos, sociales, ambientales y culturales del conflicto social y armado en la respectiva región. ¿Por qué una solución política?
-Demandas desde la región. Rutas regionales para una Solución Política.
Conformación y funcionamiento.
Las constituyentes regionales son asambleas
delegatarias del poder
popular constituyente. En ese sentido,
ellas están precedidas por pre-constituyentes, o asambleas, o reuniones, o encuentros locales o sectoriales, en el creativo espectro y la variada escala que ofrece la organización social
y popular, para deliberar sobre
el objeto de las constituyentes y el temario aquí propuesto, así como escoger los delegados
a la respectiva constituyente regional.
El espíritu de las constituyentes regionales consiste en garantizar la más amplia
representación social y popular.
La constituyente regional se conforma
con los delegados designados por
las pre-constituyentes, o asambleas, o reuniones, o encuentros locales
o sectoriales.
Conformada la constituyente, se procede por parte de la plenaria a la elección de una presidencia colegiada. Tal presidencia deberá ser suficientemente representativa de los diferentes procesos políticos y sociales
que concurren al momento constituyente. Asimismo a la discusión y aprobación del reglamento de funcionamiento y deliberación.
Definida la presidencia y aprobado el reglamento de funcionamiento y deliberación, se procede a la conformación de las de las respectivas comisiones de trabajo, según los ejes temáticos propuestos. Las comisiones de trabajo
tendrán su propia mesa directiva
y relatoría, atendiendo el principio de representación antes expuesto.
Seguidamente se procede a las deliberaciones en cada uno de los ejes temáticos.
De tales deliberaciones deberán salir las conclusiones del respectivo
eje temático, las cuales deberán ser aprobadas por
los delegatarios que hacen parte de la respectiva comisión.
Al trabajo
de comisiones le sigue la presentación de los informes
y conclusiones de los ejes temáticos en la plenaria, así como su correspondiente deliberación.
La deliberación de la plenaria
debe terminar en la formulación de conclusiones, con su aprobación, y en la promulgación del mandato popular regional por la solución
política y la paz con justicia
social, cuyos contenidos serán precisamente el resultado de la deliberación autónoma y soberana
del constituyente regional.
La constituyente regional deberá escoger asimismo a sus delegados a la Constituyente nacional por la solución política
y la paz con justicia social en Colombia.
El funcionamiento de esta constituyente está concebido en los mismos términos
que las constituyentes regionales y debe culminar en la promulgación de un mandato popular
nacional por la solución
política y la paz con justicia social
en Colombia.
Constituyentes por la Solución Política
y la Paz con Justicia Social en Colombia
“El Diálogo es la Ruta”
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