Inicio » , » La Paz de Santos no es la Paz con Justicia Social

La Paz de Santos no es la Paz con Justicia Social

2014/Julio 27/Coordinadora Estudiantil de la Universidad del Valle

La Paz de Santos 

no es la Paz con Justicia Social


Por: Luis Fernando Taylor Orozco
Rep. Est. CSU de la Universidad del Valle
Integrante de la Coordinadora Estudiantil de la Universidad del Valle
PUPSCOC – Marcha Patriótica      

Mientras el paisaje de la Guajira se pinta de vacas muertas y rostros sedientos ante la catástrofe ambiental que padecen este y otros departamentos  producto de la precaria política Estatal en materia de prevención y generación de planes gubernamentales para hacer frente a las fuertes sequias que enfrentan diversas regiones de la zona rural de Cúcuta, Casanare, Huila, entre otros. En el departamento del Choco 1 de cada dos habitantes viven en condiciones de extrema pobreza y 4 de cada 5 no tienen acceso a agua potable ni cuentan con acueducto o alcantarillado (http://bit.ly/1q7EGbO), donde las caras sucias de niños desnudos y desnutridos hacen parte del paisaje nacional, que en la Guajira -según la defensoría del pueblo- alcanzó la cifra de 37.000 niños en estado de desnutrición.  

Y que más puede esperarse de un país que ocupa el puesto 12 en materia de desigualdad, entre 168 paises, con un coeficiente Gini de 53,9 según el último informe Naciones Unidas (http://bit.ly/WI7IBE) en el que el 53% de la población rural no tiene acceso al servicios de agua potable, el 82,2% a servicios de alcantarillado, y anualmente mueren aproximadamente 13,600 niños menores de 5 años por enfermedades evitables debido a la baja cobertura en agua y saneamiento en algunas regiones del país (http://bit.ly/1nhmzwT). La situación es tan dramática, que es comparable con la de países como el Congo y Sierra Leona.

Paralelo a esto, en la instalación del Congreso de la Republica el pasado 20 de Julio aparece Santos como uno de los presidentes más demócratas de la historia, augurando que en su gobierno con la consecución de la “paz” - que hace parte de los anhelos de todos los colombianos- se realizaran las trasformaciones que requiere el país.  ¡Vaya engaño!

203 años después del grito de independencia, aparece entonces -un 20 de julio- el ´presidente de la paz´ haciendo pública la agenda de Washington en nuestro país, pidiéndole apoyo a sus mayorías en el Congreso de la Republica,  invocando la unidad y la reconciliación nacional. Ese tipo de unidad que hace posible la especulación financiera en Wall Street de los principales activos del país, extraídos por multinacionales tales como la Anglo Gold Achanti, Pacific Rubiales, BHB Billinton, la Glencore, Duke Energy entre otras. Y que ahora andan tras uno de los más importantes activos de la nación: ISAGEN.
Esta unidad de la que tanto parafrasea el gobierno no debe confundirnos, pues no busca otra cosa que mantener los privilegios de quienes por años han profundizado las condiciones de desigualdad social en el país. La unidad por la que abogamos y en la que debemos profundizar es en aquella que ha permitido los avances de la lucha popular en Colombia, la unidad entre quienes anhelamos una verdadera transformación de las condiciones sociales del país. Ese tipo de unidad que caracterizó el Paro Nacional Agrario y Popular o la lucha estudiantil de 2011 que por medio de la movilización hizo posible echar al traste la lesiva reforma a la educación superior  que ahora se nos presenta a modo de Política Pública.

La Unidad que propone Santos es la unidad de la reforma a la salud al servicio de las EPS, de la represión contra los campesinos colombianos, la del pacto agrario y del asesinato a 60 dirigentes de la Marcha Patriótica.  Ese tipo de unidad a la que es imposible converger, porque no es una unidad para la paz con justicia social.

La paz trae inmersa en su concepción y ejecución la justicia social como pilar fundamental de un verdadero proceso de reconciliación, estable y duradero, que solo será posible conseguir con el concurso y participación del conjunto del pueblo colombiano unido, organizado y movilizado. Es por esto que insistimos en el llamado a una Asamblea Nacional Constituyente, como primer paso hacia una apertura democrática en el país, que garantice las condiciones necesarias para la movilización social, pues entendemos que la paz con justicia social, será producto de las trasformaciones sociales políticas y económicas que solo  llegarán a ser una realidad, con unas mayorías convencidas y organizadas dispuestas a construir un nuevo poder.

La paz de Santos, no es la paz con justicia social, esta solo puede ser el fruto de la rebeldía organizada de las mayorías en Colombia dispuestas a abocarse a la construcción de una patria diferente, grande y soberana.

¡Por democracia real, vamos por la Asamblea Nacional Constituyente!



0 comentarios:

Publicar un comentario

Like us on Facebook
Follow us on Twitter
Recommend us on Google Plus
Subscribe me on RSS